martes, 14 de diciembre de 2010

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mimo

Tacaño. Economizas la poesìa, hasta hacerla sin palabras, hijo de puta. A su vez, lo propio con la pintura y la escultura en el vacìo (sin comprar un solo tubo de òleo, ni barro, ni metal ni nada), y la arquitectura sin muros ni cubiertas ni sombras, apenas la tuya con un reflector en el rostro de mediocre make-up.

¿Còmo permite Dios que un sòlo tipo que lo escatima todo, haga todas las artes sin ensuciarse jamàs las manos?

Construiste con y desde tu locura castillos y paseos en bote, y camisas de seda; y formaste las làgrimas por tamaño y por orden de apariciòn, y siempre ibas vestido igual.

Todas las mujeres que te vieron que no las veìas a los ojos te amaron, porque en un pequeño movimiento de tus dedos cordinados y bailarines les rodeaste desde el escenario la cintura sin tocarles, y les facilitaste a tanto la risa, mucho màs que cualquier frio y seductor diamante encadenado a un pretencioso anillo de metal fundido.

Todos los hombres del planeta del siglo veinte te envidiamos -te lo advierto-, y si te hubieramos encontrado por la calle te hubièsemos perseguido en jaurìas de once hasta aplastarte las pelotas contra el asfalto; pero hubieras corrido màs rapido y agitado tus brazos a manera de vuelo y hubieras volado seguramente, porque el aire tambièn se enamorò de ti.

Marcel Marceau: eras un genio. Hoy sòlo ceniza. Pero apuesto mis ojos a que los gusanos te siguen aplaudiendo desde abajo de la tierra. ¡Chinga tu madre, cabròn!


lunes, 29 de noviembre de 2010

A mì dèjenme a la luna


A mì dèjenme a la luna.
Yo me hago cargo de la luna.

Se sabe por tradiciòn oral que la luna es una mujer
que enamora a todos:

a los piratas, y a los pioneros,
a los polìticos y a los enanitos y a los idiotas;
a los gordos, a los viejos, a los genios y a los enfermos mentales.

Yo me harè cargo de la luna,
y no me acuse de arrogante
pero creo tener la frase adecuada para hacerle llorar por primera vez
desde que el primer poeta perdìo su virginidad de poeta con ella.

La frase es...
no,
mejor no se la digo
(no vaya a ser que me engañe la luna con usted)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Te voy a besar a la fuerza

Cuando te bese
serà por viejo.

Serà como resultado de haber vivido lo suficiente
como para convencerte con astucia de que nada pierdes
dejàndote morder los labios by me.

Te voy a besar cantando.
Los primeros roces seràn esbeltos,
seràn susurràndote a la boca una canciòn setentas de Julio Iglesias
(y luego vas a reirte y tus labios se tensaràn,
y lo voy a disfrutar sin remedio)

Cuando logre persuadirte
y entiendas que un beso en la boca
debe ser gratuito
-o casi gratuito, porque hay que ganàrselo con creatividad-
te voy a besar despacio
hasta que te guste tanto tanto
que todos los dìas siguientes del mes
me pidas màs de lo que pienso escupirte
con dolo y con ternura de cachorro
dentro del vacìo de tu lengua equivocada,
desesperada,
esquizofrènica.

Te voy a besar a la fuerza.

imagen: òleo-tela / Dan Witz

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Me caga la navidad / ya quiero que llegue navidad

Ya comienzan a colocar toda esa basura navideña en las tiendas departamentales. ¡Con una chingada!

Toda la cursilerìa, y los buenos deseos y la marketing-erìa, toda la parafernalia de frivolidad sentimentaloide.

Odio la navidad

odio la navidad


odio la navidad

El hijo de Dios nace en tu corazòn, dicen los misticoides (¡còmprense una realidad en oxxo, maricas!)

Nacerà en mi riñòn, en mi pituitaria. No me jodan... el hijo de Dios es Dios y si es que existe, nace y muere todos los dìas en alguna pescaderìa de Londres o de Bagdad.
Odio la navidad,
y sus expresiones de lucecitas
(y los villancicos apestan)

Pero bueno, no es tan malo. Habrà vacaciones y comerè bien y estarè en familia. La puta navidad apenas y sirve como pretexto de algo. Apenas y tiene un significado. El significado de la navidad es estar en casa con la familia y los amigos en el St. James (pero eso lo podrìamos hacer en abril, sin pedos)

La navidad es un pretexto mediocre, pero sirve de algo. Ya quiero que llegue la navidad.
(y pienso seguir escribiendo navidad con minùscula)

jueves, 11 de noviembre de 2010



Así,

calladito y cansado, sentado y con mala cara, así. Una semana de perros, así, después de soberana golpiza del hijo de puta de Dios, así.

Quién sabe... ¿acaso él diseña lo que le va a pasar a mi día, en cada mañana?

o es que tiene empleados (quizá los que se están ganando el cielo son los pasantes que en servicio comunitario escriben en hangares repletos de computadoras el guión de las jornadas de nosotros los imbéciles que seguimos aquí. En ese caso, parece que el que asumió el cargo de taipear mi vida en este último mes fue Monsiváis)

Anyway. La semana está casi over.

(chingas a veinte, pinche Monsiváis)