viernes, 16 de diciembre de 2011

Olvido maltrecho




Organicé un espacio en mi casa para el olvido / y le pedí solemnemente y por carta que me acompañara / cociné en jueves ilusiones que ya habían emigrado el martes, y unos dulces de hielo que al calentarse en el horno despedían su mejor olor / pero la mala costumbre de mi amigo se volvía a lo suyo, y olvidó nuestra cita otrora acordada / Yo, que no me olvido de sus descortesías tan fácil / me recuerdo a cada mañana que el olvido se olvida de mí.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El huracán




El huracán pasó por nuestro encima
y se llevó a su paso lo más frágil.

Lo más fuerte fue removido,
puesto a prueba.

Los árboles se lastimaron,
pero enraizados como están perduran atados a la tierra.
Las paredes y los techos de nuestra casa
fueron invadidos de humedades,
pero no volaron por los aires.

Mi mujer
-que es muy fuerte-
quedó arraigada a un barandal
y yo después de rodar por el jardín
me guarecí dentro de un armario vacío.

Nosotros, los que somos fuertes,
y nuestros amores fuertes por viejos amores
se quedaron mareados,
húmedos, miedosos pero a salvo.

El huracán se llevó lo más frágil:
los cristales de las ventanas,
las hojas sueltas de los árboles
y el huerto que habíamos sembrado juntos
-con la intacta ilusión de los que siembran-
hace apenas treinta y dos semanas.

Pero nada quedó de ello.

El huracán es un estornudo de Dios.
¿y, quién se cree importante
para negarle su derecho de soplar?

Por eso, y para no llorar de más,
es mejor saber y recordar que Dios
sonríe siempre
después de que estornuda.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Cómo has hecho para burlar a la muerte?


Flores / elroko777 2007

Pequeñito Sebastián:
¿Cómo has hecho para burlar a la muerte hasta hoy?

¿Pues qué le has dicho al oído, guapo?
¿cómo se le enamora, para que te dé un día más de vida
y un día más
y un día más
y uno?

jueves, 24 de noviembre de 2011

Sobredosis de reflexión




Hemos matado los procesos intuitivos a partir de la socrática idea de reflexionarlo todo. ¿Qué sería del león si después de devorarse un ciervo se detuviera a reflexionar sobre el hecho?

La idea de que somos la especie superior gracias a nuestra capacidad de reflexión y análisis ya no me la trago. (Ejemplo:) La cualidad de producir para mejorar nuestro modus vivendi y nuestro statu ha llevado al colapso a la especie misma y a todas las demás con las que compartimos el planeta. Y la cosa va pa largo, porque nos negamos a entender aunque todo el pinche día lo malgastemos en reflexionar.

La reflexión malentendida es un acto de racionalización, y la racionalización es un acto de evasión de la realidad. Si mi cabeza insiste en reflexionar sobre el hecho del por qué le destrocé la nariz a golpes al pendejo que chocó contra mi coche, es porque seguramente está buscando una respuesta racionalizada que evada mi responsabilidad sobre el suceso para convertirlo en un heroico acto de justicia (“vaya, alguien debía darle una lección a ese imbécil”.) Lo más impactante es que seguramente dejaré de dormir varias noches (porque mi más interno yo intuye que me manché con aquel mexicano), tiempo que invertiré en racionalizar más y más sobre esto, hasta venderme (mediocremente) la idea de que el tipo se lo merecía.

Y así vamos acumulando experiencias, y así las vamos sobre-reflexionando. Y nuestra actitud ante la vida está dictada por una sobredosis de reflexión aplicada en cada cosa que nos sucede, y entonces sólo vivimos a partir de lo que sucede afuera de nosotros, y sólo reaccionamos a partir de lo que se presenta en el exterior. Y entonces vienen las gripas, y las úlceras y las colitis, y la calvicie y la disfunción eréctil, y hacemos de la medicina correctiva una efectiva manera de seguir evadiendo los procesos más primitivos de los que fuimos dotados (sigo hablando de la intuición.)

El sistemático método de la reflexión omnipresente inhibe hasta la muerte el inherente software de la intuición. Los niños (mejores por más limpios portadores de la programación natural y genética) hacen y actúan por convicción no pre-analizada, porque confían en su intuición. Es cuando los mayores aparecen con sus sermones morales y aleccionadores cuando éstos –los niños- comienzan a reflexionar sobre todo lo que les sucede alrededor, y pasan así a perderse en el miedo de ser mal-juzgados (y bueno, pues se convierten en adultos.)

El hombre no necesita reflexionar demasiado. La reflexión aletarga a los reflejos, y los reflejos no sólo son actos físicos, sino también conductuales. Es por ello que unos niños jugando lograrán más rápidamente ponerse de acuerdo en sus relaciones interpersonales aplicables a ese instante, que un puñado de adultos en siquiera consensuar el orden del saludo, porque ya lo fueron reflexionando desde antes de llegar a una reunión.

Ya se habría suicidado el león, de tener la capacidad de reflexionar sobre sus actos. O ya habría politizado el evento, o habría impuesto una moneda de cambio o fundado una religión anti-sangrienta. Y como ahora me descubro reflexionando demasiado sobre este asunto, me voy a seguir trabajando en lo mío porque sé de antemano que, como asegura George Steiner, el pensamiento humano no hace más que dar lástima. Entre muchas (probablemente diez) razones, porque lo que reflexione un hombre hoy, mañana será cosa del olvido.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Soneto del odio (a un mal Dios)


Este amor que te profeso intacto
que es invisible ante la ira ciega
destapa y levanta la falda turbia
de un dios que se encendió de vernos

El día en que nos besamos tan desnudos,
la noche en que juramos no invitarle,
a hacer de nuestro hijo tierra y lluvia
de su credo infatigable del incendio.

Nos amamos, y por eso somos carne
de este hijo que no quiere su bautizo
en la pila de la intacta historia

La que cuentan los insomnes sotaneros
de sotanas blanquecidas a galope
de la más insoportable hipocresía.

martes, 8 de noviembre de 2011

Así es mi tierra, compadre


Janitzio Michoacán, Mex. / Octavio Mestre / 2010

Acá,
amigo barbado,
los muertos comen y se indigestan
(por lo menos una vez por año)

Cantan,
nadan, pescan,
bailan, beben tequilita

Y bueno
(que si le preguntas al padrón del PRI)
hasta votan para elegir a su nuevo presidente.

Así es mi tierra,
me cae de a madres.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Te dije que no.


No quisiera rayarte la vida
con este plumón tan auténticamente negro,
ni mojar tu entrepierna endulzada
por el dios del estreno
con mi lanza desgasta de su punta.

Hube de decirte que no
cuando estás desnuda en mi cama,
cuando ríes de estar segura
de que es la hora de la mágica entrega inmediata.

Te dije que no,
por quererte bastante,
y no es que sea esto un acto de heroísmo.
Es en realidad una carta de ayuno obligado,
un mejor que te tenga quien se pueda quedar más de un día.

Soñamos de jóvenes nosotros
con perforar todos los pozos posibles,
pero la putería y la conciencia de la belleza
-que sólo las dan los años-
nos obligan a no erosionar los campos de las flores silvestres
(y a mirar sin pisar nada, y a luego irnos)

Mi padre era un caballero
(uso el verbo en pasado
no porque haya muerto,
sino porque se jubiló de tal oficio
para dedicarse a la sabiduría)
y, aunque nunca me enseñó las artes de su ocupancia,
me dejó un legado silencioso
de actos que engrandecen al hombre

huyendo

huyendo.

justo como yo hago ahora contigo
pidiendo que te vistas y que mejor enciendas la tele.
Darán una peli de Fellini a las ocho,
abrázame y quedémonos callados.