
miércoles, 9 de marzo de 2011
Con una chingada: te amo

lunes, 7 de marzo de 2011
Del Catolicismo y unos cuantos cuentos de hadas

Antes de comenzar a externar mis opiniones sobre un tema ya de por sì delicado, me declaro un ciudadano respetuoso de la libertad de creencia.
Sin desconocer el contexto, por haber nacido en éste, un país netamente católico, y por haber cursado mis primeros y segundos años de colegio en instituciones religiosas, me atrevo a soltar ante el lector la siguiente hipótesis de opinión: el dogma Católico es un reduccionista cuento de hadas.
Me explico a continuación:
Como toda religión, la católica ha debido recurrir en sus inicios a la mitología para hacerse entender ante un público mayormente analfabeta. Así, desde el antiguo hasta el nuevo testamentos, los autores se vieron en la necesidad de hacer uso de la metáfora para explicar a los ciudadanos de a pie los conceptos que planteaban. Digamos, los valores universales que, según este dogma, se debían seguir para llevar una vida espiritual plena.
El problema con lo anteriormente expuesto es que, por naturales conveniencias políticas y de apego al poder, las altas esferas del gobierno eclesiástico han visto necesario alimentar las ambigüedades filosóficas de su religión por medio de estos cuentitos para dormir. Y así, los fieles no tienen más que creer a pies juntillas que la mar se abre, que los muertos resucitan, que las vírgenes les llaman, que los santos de barro lloran sangre, etcétera, etcétera, etcétera.
En pleno siglo XXI podemos ver en los países menos desarrollados –como el nuestro- que la gente desarrolla a diario la creencia de que las cosas caen del cielo, y que sólo basta arrodillarse y orar fervientemente para que una situación se solucione. Somos individuos que tenemos medio prohibido escuchar a la ciencia (ya no digamos leerla), y solemos ver con recelo a las artes que invitan a dar rienda suelta a las pasiones humanas como la sexualidad y la natural búsqueda del placer.
Lo que nació como una forma platicada y entendible de domesticar al instinto y trazar un camino para lograr una sana vida espiritual, hoy se ha vuelto un grillete pesado que obliga al alienado individuo a no pensar, y a abandonar toda perspectiva de libre albedrío, para ejecutar automáticamente la monopólica visión de la Santa Madre.
Nada nos separa del fundamentalismo islámico, cuando aseguramos que la única forma de alcanzar la inmortalidad es haciendo lo que las sotanas obligan, asumiendo que tales figuras de poder apenas y entienden el mundo desde los ojos de la filosofía pre-renacentista.
México es un pueblo analfabeta en concepto, que no lee más que la nota roja, o la del corazón. Que no sabe degustar el arte que no sea popular, que no conversa sobre ética, que confunde la moral con la fe, que basa su suerte en fetiches de yeso y colguijes de madera, que funda el diálogo con su dios a partir de versos de autoflagelación repetitivos automáticamente –como el Santo Rosario-, que no encuentra diferencia entre la espiritualidad y la superstición. Que no logra indagar los contrastes entre el auténtico ritual, y la pintoresca tradición.
viernes, 4 de marzo de 2011
Soy feo

Soy feo. Nací feo, muy feo. Nací en un sanatorio de feos, en manos de doctores feos y enfermeras y camilleros y pacientes feos; en una comunidad donde todos son feos por tradición.
Decidí no darme por vencido tan fácilmente. Al confirmar que los deportes no eran lo mío, me refugié en los libros. Habían otras historias en el cine donde el tipo brillante le ganaba la chica rubia al orangután de gimnasio. Pero, amigos, a los quince la realidad es totalmente otra. Además de corroborar que los libros no sirven de nada sin una memoria de elefante; y la mía es apenitas de ratón.
martes, 1 de marzo de 2011
En clase
Hacemos arquitectura con frutas, caminos con aserrín, miel de abeja con moscas, pasteles con lodo, mascarillas de uhu / hacemos canciones con ringtones, aplausos con cartón, casas y mansiones para ricos de nieve seca, bromas con panfletos electorales, matrimonios con anillos de alambrillo… ¿acaso te jode que hayamos perdido la razón?
viernes, 18 de febrero de 2011
Cuánta (pinche) arrogancia

No se aprende nada al paso de la vida. No se aprende a caminar teorizando, sólo se camina y ya. Se cansan las piernas de estar sentado, y se levanta uno y camina. Es instintivo. Vivir es instintivo, no es necesario hacer un libro sobre cómo comer, o sobre cómo respirar o tener sexo. Es un charlatán el que explica a los demás cómo se vive, y es un reverendo idiota el que quiere hacer una bitácora de su kilometraje para no volverse a equivocar. Los teóricos de la vida son incapaces de provocar o provocarse un orgasmo. Las quimeras existenciales sólo rellenan el tiempo de los que están miedosos de simplemente vivir, de salir a la calle y saludar a un extraño, de zarpar y ver qué tiene la mar y hacerle frente y morir ahogado al final de la jornada, para ratito después cenar y eructar en la mesa de Dios.
Los estudiosos de cada paso sólo miran al piso para depurar su técnica, y luego juzgan a los que decidimos no usar su metodología. No es posible que sean tan pendejos de no ver que hasta los simios se dejan llevar y creen a diario en su capacidad de improvisación. ¿Del bien?, qué decir, no hay por qué hacer más Biblias porque el bien también es instintivo. Los tigres no comen más de lo que necesitan, y no hacen en el planeta a los seres que no les alimentan ni nutren como a los pajarillos pequeños o a las flores. Todo en el planeta, y supongo que en el resto del universo, se basa en la intuición de seguir vivo. No hay teorema ni filósofo ni dios ni horóscopo que se interponga, o que ayude a hacerlo mejor.
Pensar nos debe servir para sobrevivir, y no para generar tratados de la existencia. Sobrevivir es nuestro trabajo, incluyendo el de evolucionar. Pero da la casualidad que sobreviviendo evolucionamos (unos más que otros, claro). ¿Cuál es el pinche afán de querer dominarlo todo?
lunes, 31 de enero de 2011
La mujer, el marido y el Donjuàn

En una tienda departamental se generó tal polémica. Resulta que afuera del área de probadores, una joven mujer de muy buen aspecto físico, se encontraba inspeccionando detenidamente entre sus manos un sostén de esos que logran desafiar la gravedad. Cuando sorpresivamente, un hombre extraño rompe el silencio y le saca de su charla interior.
No, no tiene ni que decirlo. ¡No faltaba màs!. Existen mejores maneras de atraer la atención de una mujer. Esas charlas rompehielos acerca del clima o cosas màs banales como el informe vial, que me acabo de ejecutar a detalle con poco éxito, no son forma de abordar a nadie. Ni siquiera en el incomodo silencio de un elevador repletito de extraños, donde alguien tiene que hacer algún comentario urgentemente para evitar asfixias nerviosas. Ni siquiera en la presentación de una novia ante sus nuevos suegros, donde la chica pone a andar su cabeza a miles de revoluciones por segundo para decir algo ingenioso, amable, dulce, apropiado. No tiene la obligación de disculparme. ¡Vaya manera liviana y trivial de romper con su silencio!. Y todo esto nada más para mirar esos ojos. ¡Mire que no tengo perdón!.
Pero no lo busco, ¿sabe usted?... Porque el perdón lo buscan sòlo los arrepentidos. Los poco afortunados. Los que lo dejaron todo. Los que lo perdieron todo. Y yo no estoy en ese club. ¡Qué va!. Yo soy de los pocos que un día cualquiera se levantaron de la cama al sonar el despertador, se dieron un baño, se sirvieron un cereal de fibra post treinas, y se lanzaron a la calle en espera de nada en especial.
lunes, 24 de enero de 2011
La iniciativa la tomaste tù (carta de un acusado llamado Ismael)
En la primera (me percaté por las fechas, y por el seguimiento de los relatos) decías: "qué deliciosa travesura la del baño de Coyoacàn... esos besos, esas caricias, esa espontaneidad, esa manera de mirarme, esas manos, ese ritmo... ese desgarrarnos la ropa sin hablar, ese deseo infinito... esas ganas de ganarle a la luna el primer rayo de sol... viva la vida, viva el punto G y el orgasmo... Gracias por todo eso, pero espero aún más".
En la segunda te dio por hacerla veladamente de pedo, diciendo "esas cosas no se hacen, Ismael... ¿y tu novia?... ¿acaso no vas por el mundo dando lecciones de honestidad?... yo respeto la institución de la pareja, del noviazgo... ¿qué somos?"
Pa la tercera ya decías: "no vuelvo a ser parte de esto... no me vuelvo a degradar así, dejándome llevar por la pasión... eres tan egoísta, que sólo piensas en el placer... pero yo tengo otros valores, los familiares, los de la confianza... ¿y cómo crees que me siento al saber que mis amigos se percataron de mi affaire contigo, en un encierro de baño?... si mi madre bien me lo decía: ¡cuídate de los patanes que sólo quieren curvas, faldas y tacones, y no ven dentro del alma de una mujer!"
Ya en la cuarta comienzas a despedirte: "no, no quiero esto para mí. Valgo más que un agarrón de nalga. Soy una mujer completa, con cabeza y corazón. Tú y tu arrasante egoísmo, siempre. No, no quiero ser una más. Me niego a ser vista así por mí misma, mirarme al espejo y no poder fijar la mirada en mis propios ojos. No, perder el alma por el esclavo placer de la carne, no... no... aléjate de mi vida, Satanás"
Y en la quinta te liberas: "Que tengas una linda vida, hombre de plástico. Yo quiero ser una mujer completa y una madre joven, al lado de un hombre que me valore y me dé mi lugar... ojalá que la vida se encargue de hacerte ver que tu manera de vivir es frívola, que se basa en la pura búsqueda del placer, y nada más. Sin espiritualidad, sin compenetración, sin nada. Vacío, estás vacío. Suerte en tu camino de soledad y egoísmo... no cuentes más conmigo para tus prácticas de promiscuidad"
Bien. Por otro lado, mi versión de los hechos es la siguiente:
En la fiesta de disfraces, en tu casa de Coyoacàn, me sentí cansado a las seis de la madrugada y le dije a mi amigo Javier que ya nos largáramos. Mientras él se despedía de la banda, opté por adelantarme y bajé por la escalera para encaminarme a la puerta de salida. Acto seguido, te veo precipitarte corriendo hacia la planta baja en mi búsqueda para, sin decir más nada, abalanzarte a mis brazos y comerme a besos, haciéndome rodar por las paredes del vestíbulo de acceso a la cocina, y de ahí al baño de visitas.
Yo, ya ebrio, sólo hago que seguirte la corriente. Pero debemos ser honestos:
la iniciativa la tomaste tú,
así que asume la responsabilidad de las consecuencias. Si te pasaste de copas y te encerraste en el baño con un fulano a echar pasión, esa es bronca tuya. El fulano no te hacía en el planeta hasta que a ti te dio por alborotarle el miembro.
