viernes, 13 de mayo de 2011

Papelitos clandestinos

Un papelito en plena clase con alguna nota clandestina, que pasaba de mano en mano con la consigna de llegar a la tuya sin ser descubierta por la maestra de biología, solía ser una emocionante manera de ganarme tus favores, otrora amada Fany.

Hoy las cosas son muy diferentes:

Los chicos que acuden a las preparatorias ya no se mandan a escondidas papelitos con anotaciones románticas. Hoy usan los sms y facebook. Otra cosa que ha cambiado es que ya no estamos nosotros en la prepa, y también es diferente lo que siento yo por ti.

Ese es el gran cambio. Ahora ya no te mandaría papelitos a hurtadillas, ni de poder hacerlo. Ya no eres mi novia.

jueves, 28 de abril de 2011

Boda Real vs Boda Irreal (¿cuál es cuál?)

Las ideas del siglo veinte, y las del diecinueve y las del dieciseis quedaron atrás para ellos. Decidieron omitir hacerle caso a los que recomiendan tomar las decisiones importantes con literatura de referencia en las manos.

Él ofreció su casa, ella la exploró. Un cambio por aquí, una mejora por allá, negociaciones de espacio, áreas de guardado como armarios y tubos de colgar, y ya está. Nos vamos a vivir juntos.

Nos vamos a vivir juntos, dijo ella a mamá, y no hay Pontífice que nos haga cambiar de opinión. Mamá dijo es lo mejor, ojalá en los setenta se hubiera pensado así, y se hubiera dejado de pensar en lo demás, en los demás. Papá igual, sólo que pidió conversar solemnemente con el osado caballero que compartiría su hogar con la pequeña. Y él aceptó, y conversaron más de futbol que de las pequeñeces de la libre unión.

Ellos -los enamorados- pasean por los aparadores y se detienen en las tiendas de novias, y ríen y bromean. Planean una boda con miles de variantes no convencionales. Lo hacen como lo hacen los cubanos cuando planean beber scotch (bromean al respecto, sin reparo alguno, porque saben que si lo hacen sólo será fruto de la accidentalidad de la vida.)

Se van a vivir juntos, y nadie ha dicho nada al respecto. No hay juicios morales, ni recomendaciones ni Biblias de regalo, ni despedidas de soltera con flores en el escote, ni desperdidas de soltero con bailarinas exóticas. No habrá nada de esas costumbres, porque a nadie le importa cuando dos se van a vivir juntos sin misa de largo. Y si a alguien le interesa, al instante sabe que a nadie más le apremia escuchar su opinión.

Los únicos comentarios que hace la gente son hacia que así es mejor. Que, después de veinte siglos registrados en la memoria de los calendarios, esa es la mejor manera de comenzar el amor. El matrimonio se cuece en la cocina, y no en los salones de fiestas.

Los diamantes son un símbolo trillado, y las ceremonias eran protocolos de las monarquías (se rumora en la tv que la estirpe inglesa reconstruirá su mermada fortuna televisando una boda real a detalle en estos días.) Ellos decidieron irse a vivir juntos, y no les va a importar lo que opine el siglo veinte, ni el diecinueve ni el dieciseis, porque los amantes de los que les hablo son del veintiuno.

martes, 26 de abril de 2011

Depurado sistema de sueño


Iba bien el mes, iba bien la semana y lo que iba del día de ayer hasta que me dormí plácidamente y me puse a soñar.



Le recomiendo con frecuencia a Pri que se abstenga de darle vueltas a las cosas con el pensamiento (ella dedica sin exagerar por lo menos dos horas entes de dormir en explorar todas sus situaciones mentalmente, que para mantener depurado el disco duro.) Le digo que el sueño y lo de soñar como pelis de todo tipo (acción, suspenso, aventura, romance, XXX, terror, etc.) nos da la posibilidad de re ordenar los archivos ocultos sin invertir tiempo en querer hacerlo a partir de un proceso consciente.

En verdad lo creo, y en verdad me funciona. Neta

Pero anoche ha valido todo madre. Soñé -que yo recuerde- en que la ciudad estaba en guerra, y yo encerrado en mi casa de noche cuidando a mis hermanos (que, como suele pasar en los sueños, aparecen pequeños, niños ellos) y pecho tierra y abajo de la cama, y un helicóptero vuela bajo y se asoma por el gran ventanal de la sala de mi cuarto piso buscando a quién disparar, y descubre a mi sister levantándose al baño, chiquilla, inocente, sin saber que por sus ganas de miar nos van a acribillar como en escena final de filme de Bruce Willis.

No le sé decir si fue ese sueño, del único que me acuerdo de anoche, u otro que le siguió a éste, o cuál, pero me levanté con ganas de pegarme un tiro.

En verdad lo creo, y en verdad me funciona. Neta

Tengo tan putamente depurado el sistema de dejar que el sueño haga el trabajo, que ahora me cargó la chingada, y no quiero ni salir a la calle, mal pedo. Ahora tengo miedo de que llegue la noche, y que me duerma, y soñar y sentirme mañana igual o peor que hoy.

lunes, 25 de abril de 2011

Con ese vestido




Te veìas maravillosa con ese vestido la otra noche de gala. Y tanto asì que los señores acompañados por sus esposas se daban tres segundos exactos para voltear a verte, y luego bajaban la cabeza (unos por acto natural de sumisión, y otros como estrategia de camuflaje) y a los otros tres instantes volvían a mirarte desde las pantorrillas y los tacones tac tac tac, hasta el vuelo libre de la tela a veinte centímetros arribita de tus rodillas, y luego a la bailarina cadera, siguiendo la paz espiritual de tu cintura; el par de pequeños pechos, la perfecta cuadratura de los hombros y la espalda desnuda; un cuello de siete metros de largo, y los que llegaron hasta el rostro -porque lograron engañar a su celosa acompañante- se dieron cuenta de que había un afortunado mozo a tu lado.

Ese era yo. A ratos, al pendiente de las miradas de los pendejos, de los tímidos, de los estafadores, de los lujuriosos, de las envidiosas, y de las que no temen aceptar que también les gustas demasiado, mujer. Y a otros -segundos breves- al pendiente de ti.

Te veìas maravillosa con ese vestido.

miércoles, 13 de abril de 2011

Verso sublime del Poeta charlatán (uno)




Camino verde,
azul,
camino de los colores de la isla de la madera

Inicio mi usura con agua que lleva un ciclón sin metal
el metal
(niebla fría, cometa desmembrado o columna dórica sin madre
-huérfano, o como se quiera
como se le quiera
como se le ame o se le odie-)

Inicio de siluetas convergentes
oh, convergentes,
oh, convergencia,
oh, divergencia
vayámonos, y nos fuimos al abismo...
porque nadie quiere ser madera,
ni tampoco agua
ni amor ni odio ni cualquiera,

solamente queremos ser camino verde
o azul, o isla.

Mataremos al que resucite del cataclismo.
Oh, cataclismo,
oh, bicicleta.

(neta: ¿se da usted cuenta de que no estoy diciendo nada?...
asì son de charlatanes los poetas preciosistas, los talentosos acomodadores de palabras)

lunes, 11 de abril de 2011

Adolescentes (vaya gente)


Gritan todo el tiempo, tragan desmesuradamente, se avientan entre ellos, no controlan sus decisiones -ni las más básicas como saludar con gusto o mirarse con curiosidad-; todo les da miedo, nada les da miedo, no comprenden de prioridades, son ridículos para vestir (apenas si saben vestirse por sí mismos), duermen casi todo el día, guardan silencios enormes, generan ruidos irreparables aún peor, vaya: son insoportables.

Pero hay que pasar por ahí.

(intento trabajar en un Starbucks, pero una tercia de alienigenas hembras de entre trece y catorce me están rompiendo las bolas con sus guturales lamentos, y risas falsas o injustificadas o sinsentido, mirando fotos de sus fèisbux en una pequeñita pantalla de un smart phone)

Pero, no puedo negar que me enternecen. Ssssht, ¡silencio!... acaban de llegar los alienigenas machos. Veamos qué hacen entre todos juntos... ... ... ...

Doce minutos después:

Oooooorrrgggggggggg.... ¡ sáquenme de aquí!

viernes, 8 de abril de 2011

Teibolera promedio


¿Qué tal, mi lic?, ¡hacía meses y meses que no se paseaba usted por aquí! Qué de qué, ¿me va a invitar una copa?, o me va a decir que se tiene que ir temprano, por eso de las guardias forenses de mañana, y la manga del muerto… ¿sí?... esos ojitos clavados en mis tímidos pechos quieren decir que sí, verdad?... Jorgito, arrímate pa acá un doble tequilita de la botella que me gusta, del que sólo me tomo cuando estoy sentadita en las piernas de mi lic!... ¡ah, qué mi lic!... ¡qué bonito es que me vengas a visitar! ¡No me vayas a contar que venías a ver a otra!... primero me atiendes a mí, papito, y luego ya te mandas solo. Estas caderas son sólo tuyas en los días en que vienes, porque cuando no llegas, tienen mala memoria, y siguen a otros pantalones cargaditos de billetes. Pero hoy, hoy mi lic, ¡hoy me tienes a tus órdenes!

¡Salucita, mi buen lic!, ¡qué agradable compañía! No han pasado muchas cosas desde aquel quince de septiembre en que te dignaste a visitarme. ¡Míralo nomás qué cabroncito!... me pides que sea tu novia de los viernes, y luego te me desapareces así como así. ¡Ay maditos hombres!... si bien que me lo decía mi madre: ¡son ustedes buenos pa la prometedera, pero inútiles pa la cumplidera!

No no no… no me digas eso, mi lic. Tócale bien y verás que todavía son naturales, ¡nada de operaciones de agrandamiento!, ¡no señor!, este oficio es complicado, si yo lo sé; hay que saberse procurar en buena forma, pa poderles competir a las morritas nuevas que se prueban en los tubos. Si yo soy de las que intenta estar en línea, trabajando las carnes, y los músculos y la elasticidad y todo eso, pero todavía no me he cambiado nada, no he pisado el quirófano y no me han metido cuchillo. O qué… ¿me estas queriendo decir que ya me hace falta?... no chingues, mi lic, ¡si tú eres de mis clientes distinguidos!, no me salgas con eso; tú bien me dijiste en una noche como esta que la carne nueva no siempre es la mejor sazonada.

Aunque déjame contarte que ha estado flojón el changarro. La cuesta de enero nos pega a todos. Aún en los días buenos, jueves, viernes y sabaditos, no caen muchas moscas en este pastel. Y los pocos que se arriman los acaparan la Gina y la Rubí. No te hagas pendejo, ¡si bien que sabes quiénes son esas!... Nomás voltea a tu derecha, y verás un tumulto de pelaos perreandoles y haciendo fila india por un privadito con alguna de ellas. No me vengas con que no están tan buenas. No mientas en eso, valedor. No por hacerme sentir bien. Si todas aquí las odiamos, pero es un odio entendido, de puritita envidia. Son jóvenes, no pasan de los veinticinco. Además, una cosa lleva a la otra; como les va rete bien, tienen plata pa ponerse aún mejor: gimnasios y espás, uñas de cristal, extensiones de las de cinco mil, tetas nuevas cada año, cama de bronceado, pupilentes moraditos, dientes blancos como queso panela, cremas miles pa la piel a todas horas. ¡Chale!.

Habemos otras quince muñequitas aquí que sólo servimos pa bailar en tubo, calentando a los jodidos mirones, mientras ellas levantan y levantan pedidos a granel de los que sí traen plata para malgastar. Si yo he visto los regalos que les traen desde bien lejos. Una vez, la Rubí enamoró a un chilango con negocios turbios –según se rumoraba-, y el romeo aquel le traía todas las noches un vestido nuevo, y la Cometa le alcanzó a ver la marca a uno rojo brillante, y quesque era de buena etiqueta, y quesque era de Liverpúl.

Así como nos ves, muchas dedicamos tiempo a los ensayos, a aprender nuevas suertes pa volar en las alturas de los tubos de la pista. Eso es lo que nos queda. Pasados los treinta, y con este cuerpo de ranchera del montón, sólo el baile y una buena elección de canciones, además de ropita que enseñe un poco de acá y esconda otro tanto de allá, nos pueden traer buena fortuna en una noche en que no vengan ese par de putas acaparadoras.

Ya te lo había contado, mi lic. Si yo tan sólo estoy esperando ahorrar por un par de años más, para mejor dedicarme a otra cosa. Quiero montar un salón de belleza. Yo no sé mucho de cortes de moda, ni de tintes ni de maniquiures, pero la Rosita sí que tiene talento pa eso. Ya quedamos en que vamos a ser socias. Yo compraré el equipo necesario y rentaré el local, y ella se encargará de traer a los clientes. Me va a enseñar todo lo que aprendió de cuando jalaba en Tijuana, haciendo permanentes y rayitos a las bailarinas de la frontera. Ya con eso la hago para que mi Estebitan vaya a una escuela decente, en otra ciudad, porque no quiero por nada del mundo que le anden diciendo los otros escuincles que su madre era una teibolera, y que bailaba encuerada y que se dejaba agarrar las nalgas por unos cuantos billetes de a cien.

No tienes que decírmelo lindo mi lic, ya sé que se acabó mi tequila. Si te pones trucha, le puedes sacar un baile privado a la Gina sin esperar hasta el último turno. Si quieres, yo le digo que te haga la balona, que al cabo eres cliente de aquí desde hace dos años. De cuando yo era la reina del antro, y nadie más me ganaba en caderas.

Ya me voy al camerino. Me toca bailar en tres turnos más. ¡Ándele pues mi buen lic!, y no dude en venir a visitarme otro viernes de pronto. Y aunque esté ocupado de manos al rato, no deje de voltearme a ver cuando ejecute al tubo la nueva de Chayanne ¡que este danzón se lo voy a dedicar a usté!