
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Mira Cristo:

jueves, 22 de septiembre de 2011
Silvio Rodríguez / el futuro te está volteando a ver

A mi parecer, Silvio es lo más lejano a lo dogmático. No sólo vio pasar la revolución, sino que participó en ella defendiéndola a punta de fusil, y le cantó desde la trinchera del más humano de los socialismos en aquellos entonces acunados. Pero igualmente lo vio caer. Y se reinventó sin verse en la necesidad de negarse o traicionarse a sí mismo.
Digamos que aprendió a empuñar la pluma, depurándose en las artes de acariciarle gentilmente, al paso de los lustros en los que se empeñó -a fuerza de viajar, como tú- en entender un poco más que los demás sobre los asuntos de la excéntrica especie humana.
Por otro lado, me resulta fascinante cuando un creativo sabe hacer su oficio a partir de fundirlo con el de otro. Por ponerte un ejemplo, cuando un arquitecto sabe hacer cine con sus edificios (un recorrido es un guión, la ejecución de los escenarios la cinta), o viceversa, cuando un cineasta sabe hacer arquitectura (no me refiero al decorado. Me refiero a contar una historia con la luz y la sombra, la textura y -nuevamente- el guión y la emoción.)
Pues así mísmo hace Silvio con la literatura y la música. No es que ni cerca me las dé de conocer mucho de música, pero sí que he explorado el apasionante mundo de los hacedores de canciones (o bien, cantautores) contemporáneos en castellano. Y es por esto que me atrevo a opinar que sólo uno pudiese asemejarse en eso, en oficio, al cubano. Y ese del que ahora hablo, afortunado amigo catalán, ese es tu paisano, y se llama Joan.
Porque una cosa es hacer una canción que diga algo, y otra mucho más comprometida es hacer una melodía que contenga una pieza literaria. Se pudiera pensar a primer vistazo que tal género será obviamente la poesía, pero a partir de despiezar las canciones de Silvio, me atrevo a especular con duda sobre la unicidad de esta corta verdad.
La metáfora de Silvio puede alcanzar la pluridimensionalidad de más de uno de los cuentos del mejor cuentista de los tiempos modernos en nuestra lengua, hablo de Julio Cortazar.
Anyway. Que, como puedes darte cuenta, soy un apasionado del trabajo de este señor Rodríguez. Y por ello me permito recomendarte (si es que cabe que un pato haga recomendaciones a una escopeta) que no te quedes con el Silvio de los setentas ni ochentas. Que consigas el tríptico 'Silvio-Rodríguez-Domínguez' de los noventa, y atiendas a la magia de un libre-pensador que ha dominado la fórmula del 'volver a empezar sin recordar la fórmula de ayer'.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Los triunfadores

martes, 6 de septiembre de 2011
Alizée y los orangutanes

Sí sí… lo sé… ya he contado esta historia en miles de reuniones, pero es que, bueno, no puedo olvidarlo. El fenómeno mundial y los gritos, y todo eso, y ya ves que estamos hablando de lo que pasa cuando una chica linda se planta delante de unos cuantos de nosotros, los perros hambrientos. Ok, basta de insistir así… ¿lo ves?... todos quieren el relato, todos lo aclaman. Aunque ya lo hayan escuchado en otros bares y en otras conversaciones de copas, todos aman esto. Todos lo imaginan…
Lo he intitulado –jeje-: “Alizée y los orangutanes”. Prepárense señores, para el clímax de esta noche, y sírvanme otro tonic, pa entonar mejor mis palabras.
Y entre eructos de los propios y los más extraños (puro tornillo en el bar), empezaron las hostilidades en el terreno de juego. Siete pantallas planas y semi-gigantes poblaban todo el local de manera estratégica. No había forma de hacer ni pensar ni ver otra cosa que no fuera fútbol.
Por primera vez en nuestras vidas, y en la historia de la humanidad entera, todos los hombres nos pusimos bien de acuerdo, aunque fuera sólo por un ratito.
Ags. / 2008
martes, 23 de agosto de 2011
Vendedores de biblias
Y despiertas a mi lado
martes, 16 de agosto de 2011
Anda